Y tú, ¿te atreves?

Actualizado: may 21

Imaginemos que durante un tiempo ya considerable, algo nos causa malestar; A veces, lo identificamos, otras no sabemos muy bien por qué es... En otras ocasiones nos hacemos ver que "no es para tanto" y se nos pasará tarde o temprano, y en otras "nos invade" literalmente, una sensación mayor de desasosiego, pena, tristeza... o a saber si podemos identificarlo...

En función de la manera de ser de cada uno, de lo que estemos dispuestos a sufrir o a aguantar, o si decidimos ponerle cuanto antes una solución (o al menos valorarla), tardaremos más o menos en buscar ayuda psicológica. Aquí, van a influir factores como la educación recibida, el grado de "aguante" al que cada uno estemos dispuestos, al rol que hayamos adoptado...



Si os paráis a pensar, todavía son muchas las personas que buscan medios alternativos (que no siempre incompatibles) con acudir a terapia.

Por ejemplo: si nos sale una erupción en la piel, que nos pica, nos molesta e incluso queda antiestética, llamamos al dermatólogo, nos valora, nos aporta una solución y la erupción desaparece; en algunos casos costará más, en otros menos, pero la solución al problema, existe.


Sin embargo, si me encuentro triste, preocupado, ansioso, estresado o no se muy bien que me pasa, ¿qué hago? Y aquí es cuando en ocasiones (y no quiero generalizar porque también hay muchas personas que afrontan a la primera), le "damos vueltas" antes de buscar ayuda psicológica en primera instancia.


En ocasiones, lo intento resolver por mi cuenta, me recomiendan un libro de autoayuda, me tomo un café o una caña con mis amigos, me quedo en casa porque quizá descansar me venga bien y sea lo que necesito. A días parece que estoy mejor, y resulta que al día siguiente, lloro y estallo sin motivo aparente, o discuto más fácilmente, tengo menos ganas de todo, y, al fin y al cabo, me encuentro más susceptible y vulnerable.

Quizá también puedo pensar que unas pastillas me ayuden y solucionen mi problema. Cuidado, en muchas ocasiones, los fármacos son muy necesarios como ayuda, empujón y/o combinación de terapia, sin embargo, usados en solitario y como parche, no nos va a ayudar a encontrar una solución definitiva.


Lo que me gustaría transmitir con todo esto, es que en pleno siglo XXI, sigue existiendo reparo a la hora de pedir ayuda a un profesional de la psicología, y creo que es muy importante tomar conciencia y darse cuenta que el bienestar interno, el mental, el cognitivo, son tan importantes como el físico, y que si no tengo problema en ir al médico de cabecera a por antibiótico porque tengo anginas, quizá podría plantearme por qué creo que me va a costar tanto mostrar lo que me ocurre a nivel emocional.

El bienestar mental es tan importante o más que el físico

Estoy de acuerdo en que la dificultad no es la misma, sin embargo, las consecuencias que nos va a reportar y lo que podemos conseguir, superan con creces el esfuerzo que hay que invertir e inclinan la balanza hacia el lado de la ganancia positiva.

En muchas ocasiones, es duro hablar en voz alta de cómo nos sentimos, analizarlo, hacerle frente y comenzar a buscar soluciones; sin embargo, también es de valientes, de resilientes, de personas que se quieren, se cuidan y se valoran.


Ánimo, no es el camino más fácil, sin embargo estoy segura, que sí el más productivo.

¡¡GRACIAS, VALIENTES!!

Un abrazo, 💟


Paula


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