🧠A MODO REFLEXIÓN: PENSANDO EN ALTO💭

Actualizado: abr 19

Hoy he salido de casa al despacho por primera vez después de 35 días sin ir a otro lugar que no fuera el supermercado.

He intentado ir analizando mis sensaciones en cada momento, e identificar cómo me sentía, e ir buscando, si así lo creía necesario, un por qué a cada sensación o sentimiento.


He de decir que mis expectativas respecto al día de hoy, eran altas. Adoro mi trabajo, y mi despacho es para mi "un rincón de paz", que me gusta mucho, que hace que me sienta muy bien ahí, y que intento que transmita calma y calidez.

Echo muchísimo de menos ir a trabajar, el contacto con las personas, mi día a día, mis momentos de soledad para trabajar también conmigo misma... Los pacientes, las conversaciones, los cafés... Así que, aunque fuera sólo para ir a buscar unas carpetas, dar vuelta y revisar que estuviera todo bien, y ya de paso, aprovechar esa tranquilidad para trabajar un poco, imaginad las ganas que tenía.


A los cinco minutos de montarme en el coche, me ha invadido una sensación bastante alta de ansiedad. Imagino que el exceso (o déficit) de información que nos está llegando estos días, hace que la incertidumbre a la hora de afrontar las situaciones aun sea mayor, y por tanto, nos haga creer que aún deja menos a nuestro control.

He sentido que se me ha acelerado bastante el ritmo cardiaco y una sensación de malestar en el estómago. Aquí, ante estas situaciones, es donde sacas a relucir las técnicas del control de la activación, de relajación, la respiración profunda y abdominal. Conseguido.


Me he encontrado con una ciudad "vacía", y lo pongo entre comillas porque había bastante tráfico, incluso me ha costado unas cuantas vueltas aparcar.

Me he sentido entonces un poco confundida: ¿lo estamos haciendo lo mejor que podemos? Espero, tengo fe y quiero creer que sí, que todos hemos puesto y aportado nuestro granito de arena, aunque por un momento he sentido algo de rabia al pensar que mi hijo de 5 años lleva desde el 12 de marzo sin pisar la calle y había una cantidad muy considerable de personas por la calle, con tranquilidad, sin caminar deprisa, que no quiero juzgar pero que me hacen dudar si todos estamos cumpliendo con la misma claridad.


Ver la zona del despacho, siempre tan viva, tan llena, con ruido, sin descanso, llena de cafeterías, tiendas y furgonetas en carga y descarga... tan vacía, cerrada. Sin coches en la puerta del hotel. Comercios, bares y tiendas con carteles de "nos vemos pronto, cuando todo pase".


Es una realidad que desubica. Sabemos que no va a ser para siempre y que tiene fecha de caducidad, sin embargo, creo que con lo que sabemos (o nos hacen saber), tampoco podemos realizar un buen proceso de asimilación y elaboración del futuro. Y eso, genera miedo.

Y es una realidad "irreal", porque aunque la estamos viviendo en primera persona, sabemos que va a ser así por un tiempo limitado, pero no para siempre, por tanto, en muchas ocasiones no se generan estrategias de adaptación necesarias, sino que creamos "parches" que nos pueden ir sirviendo, pero que no son permanentes.


Una vez ya en el despacho, me he sentido mucho mejor, sin embargo tampoco he podido evitar sentir cierta nostalgia de ver la sala de espera llena, de escuchar la música al entrar, del ritmo de no parar o incluso de sentir cansancio después de un día llenito de terapias😊


He tenido la oportunidad de hablar con compañeras y amigas y coincidimos en que, todas, en algún momento, hemos sentido esa ansiedad de la que os hablaba al principio.

No os lo estoy contando para preocuparos, sino para que lo aceptemos y le demos NORMALIDAD.

Llevamos muchos días en una situación excepcional, y la mente, el cuerpo, el ritmo...Se acostumbran.

No te preocupes si en algún momento te sientes mal, ansioso, preocupado, abrumado.. Es normal. Sano, incluso diría. Humano.


En la vuelta a casa, por un camino tranquilo, calmado, poco edificado y con mucha vegetación, de los de circular despacito, he bajado la ventanilla, he respirado de verdad y entonces me he dado cuenta💡. Los árboles mucho más verdes, muchas más flores que hace un mes, el olor a primavera que me encanta, el aire fresco pero no helador. Ha sido como redescubrir un mundo que, automáticamente creíamos nuestro y nos creíamos además llenos de derechos sobre él.


Somos conscientes de lo dura y difícil que ha sido, está siendo y será, en muchísimos niveles, esta situación para mucha gente. Muchos, demasiados, fallecimientos, crisis, rupturas de formas de vida, sufrimiento, pena, tristeza... Sin embargo, consciente de que ahora es complicado verlo y darnos cuenta, creo que si, que todo esto nos va a dejar, antes o después, un poso positivo.


Creo que, simplemente, vamos a ser más sencillos. Vamos a valorar aún más cualquier día a día, la rutina de "antes de."


Creo, y espero con todas mi fuerzas que esto que nos ha tocado de manera imperativa vivir, nos haga mejores, más conscientes, cuidadosos y nos siga enseñando después de unos meses cuando digamos ..." te acuerdas de..."

Mucho ánimo a todos. Queda menos, y lo estamos haciendo muy bien.

Un abrazo🤗 envolvente en la lejanía,


Paula Tovar ❤️






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